
Escribir sobre el cuerpo de alguien puede paracer sorprendente, especialmente si lo ilustra Greenaway. Fue así como (M) y su entorno se dejaron captivar por la rareza y la excentricidad de tal acontecimiento fílmico. Pero no hubo un próximo reencuentro con el mismo hasta la última noche de aquel viaje parisino, cerca de Rue Mouffetard. Si saberlo, (C), (A) y (M) avanzaban siguiendo los pasos que alguna vez había seguido el asombroso soñador de Bertolucci, que se acostaba cada noche a escasos metros del lugar… y al que soñaban –sólo soñaban- encontrar. De no haber coincidido con caras conocidas y desconocidas a la vez, no hubieran podido concebir tan grande agitación y entusiasmo. La situación propició un vínculo entre los sagitarios, que permitió que (M) se dejara seducir por (M*) y las numerosas lecciones de experiencia que le resultaron temporalmente útiles. (M) indagó y descubrió, así, la relación de (M*) con Greenaway y su aparición en Las Maletas de Tulse Luper. El hecho arrastró una aparente insignificancia hasta que (M) descubrió uno de los escenarios de la película. De entre todos los cerezos del mundo, el director inglés se había decantado por los de su reducida aldea y, concretamente, por los de su familia, de manera que estableció trato con los mismos. (M) lo recordaba, pero nada hasta la fecha le había llevado a relacionarlo. Quizás, entonces, no fue la primera vez que (M) y (M*) coincidieron. Quién sabe. A lo largo de aquella noche parisina, (M*) le regalo a (M) bonitas lecciones de amor… Y, curiosamente, (M) ahora descubría que alguien de especial importancia para su felicidad también sentía una extraña admiración por Greenaway y, principalmente, por Las Maletas de Tulse Luper. Era como si todo su reducido mundo girara entorno de una película…
1 comentari:
Ma!
M'ha agradat molt molt el text. No només perquè jo hi surti també, jeje. Realment, aquella nit -malgrat el gran malgrat dels efectes del vi francès de 3€- va ser molt especial. Perquè va ser estranya, molt surrealista, atractiva, purament parisenca. Era la nit que buscàvem i la vam trobar allà. L'última. Repeteixo, un text genial. Quan anem a visitar (A) no tinc cap dubte que hi tornarem. Però aquella nit la confluència d'strangers in the night va ser brutal...
Bonica capçalera pompidouana!
C.
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