4.8.08

Sobre la timidez


Es esa mezcla de pavor y temor la que te lleva a pronunciar ridículos vocablos y a enrojecer en cuestión de segundos. Esta incompetencia –o no-habilidad- se acentúa delante de individuos sugestivos y sugerentes, pero sus efectos pueden comprovarse ante cualquier tipo de situación. La gran contradicción es que suele sucedernos a aquellas personas más reservadas, como si fuera una arma de la naturaleza que permitiera desvelar nuestro lado más íntimo. Pero es bonito enrojecer y que se enrojezcan por ti, denota una no indiferencia reveladora y elocuente, como si se tratara de un sentimiento fuerte y evidente que no puede ocultarse. Un sentimiento vivo y fogoso, como el fuego.

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2 comentaris:

Clara ha dit...

"Ella también se sorprende; ¿por qué se habrá ruborizado? ¿Por vergüenza de prestar demasiada atención a ese hombre? ¡Pero si la atención que le presta no es sino una insignificante curiosidad! Dios mío, ¿por qué últimamente se ruborizará tantas veces, con tanta facilidad, como una adolescente?"

Clara ha dit...

Ets tuuu!

Ah, i el fragment és de "La identidad" de Kundera.

Per fi dissabte, mon ami. Hem de pensar més plans com el de dijous, nous i renovadors. Hem d'estar on no hem estat mai encara!

Cosa dici? Que sí, oi?

Mort a l'estancament.